Novena a Nuestra Señora del Carmen

"Este será el privilegio para ti y todos los carmelitas; quien muriere con él no padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará".

 Nuestra Señora del Carmen a San Simón Stock el 16 de julio de 1251, y le mostró el santo Escapulario de la Orden

Oraciones iniciales para todos los días

 

Acto de Contrición

Dios mío y Señor mío, postrado delante de tu Majestad Soberana, con todo mi ser, con toda mi alma y todo mi corazón te adoro, te confieso, te bendigo, te alabo y te glorifico.

A Ti te reconozco por mi Dios y mi Señor; en Ti creo, en Ti espero y en Ti confío me has de perdonar mis culpas, y dar tu gracia y perseverancia en ella, y la gloria que tienes ofrecida a los que perseveran en tu amor. Te amo sobre todas las cosas. A Ti confieso mi suma ingratitud y todas mis culpas y pecados, de todo lo cual me arrepiento y te pido me concedas benignamente el perdón.

Pésame, Dios mío, de haberte ofendido, por ser Tú quien eres. Propongo firmemente, ayudado con tu divina gracia, nunca más pecar, apartarme de las ocasiones de ofenderte, confesarme, satisfacer por mis culpas y procurar en todo servirte y agradarte. Perdóname, Señor, para que con alma limpia y pura alabe a la Santísima Virgen, Madre Tuya y Señora mía, y alcance por su poderosa intercesión la gracia especial que en esta novena pido, si ha de ser para mayor honra y gloria Tuya, y provecho de mi alma. Amén.

 

Se pide la gracia que se desea recibir… y se continua con la siguiente oración:

 

Oh Virgen María, Madre de Dios y Madre también de los pecadores, y especial Protectora de los que visten tu sagrado escapulario; por lo que su divina Majestad te engrandeció, escogiéndote para verdadera Madre suya, te suplico me alcances de tu querido Hijo el perdón de mis pecados, la enmienda de mi vida, la salvación de mi alma, el remedio de mis necesidades, el consuelo de mis aflicciones y la gracia especial que pido en esta novena, si conviene para la mayor honra y gloria de tu divino Hijo y bien de mi alma. Señora y Madre mía, para conseguirlo me valgo de tu intercesión poderosa, y quisiera tener el espíritu de todos los ángeles, santos y justos a fin de poder alabarte dignamente; y uniendo mis voces con sus afectos, te saludo una y mil veces, diciendo: se rezan tres Avemarías.

 

Luego se reza la oración propia del día correspondiente (cada imagen contiene la oración del día) y se concluye con la oración final para todos los días. 

 

Oración final para todos los días

 

Virgen santísima del Carmen; yo deseo que todos, sin excepción, se cobijen bajo la sombra protectora de tu santo escapulario; que todos estén unidos a Ti, Madre mía, por los estrechos y amorosos lazos de esta tu querida Insignia. ¡Oh hermosura del Carmelo! Míranos postrados reverentes ante tu sagrada imagen, y concédenos benigna tu amorosa protección. Te recomiendo las necesidades de nuestro Santísimo Padre, el Papa, y las de la Iglesia Católica, nuestra Madre, así como las de mi Obispo, mi párroco y sacerdotes colaboradores y las de mi nación y las de todo el mundo, las mías propias y las de mis parientes y amigos. Mira con ojos de compasión a tantos pobres pecadores, herejes y cismáticos cómo ofenden a tu divino Hijo, y a tantos infieles como gimen en las tinieblas del paganismo. Que todos se conviertan y te amen, Madre mía, como yo deseo amarte ahora y por toda la eternidad. Amén.