Novena al Espíritu Santo

Para que una novena sea fructuosa se recomienda vivamente hacerla en gracia de Dios, es decir, hacer una buena y santa confesión de todos los pecados y, dentro de lo posible, comulgar diariamente los nueve días. También la confesión se puede hacer como conclusión de la novena, donde también se comulgará en ese día. 

 

Es recomendable añadir una penitencia o mortificación cada día de la novena. Sugerimos algunos actos sencillos: Visitar a un enfermo; hacer una visita al Santísimo Sacramento en una iglesia; hablar en voz baja, sin gritar; no contradecir a nadie en cosas opinables; privarse de la computadora por un día; no hacer ruido con las puertas, sillas y caminar sereno, sin apuros; tomar como bebida sólo agua; ayunar a pan y agua; no recostarse en la cama fuera de horarios; etc.


Oración inicial para todos los días

 

¡Dios mío! Dios de amor y de verdad. Autor de la santificación de nuestras almas, postrado humildemente ante tu soberana Majestad, detesto, en la amargura de mi corazón, todos mis pecados, como ofensas hechas a Ti, digno de ser amado sobre todas las cosas.

 

¡Oh bondad infinita! ¡Quién jamás te hubiera ofendido! Perdóname, Señor, Dios de gracia y de misericordia, perdóname mis continuas infidelidades; el no haber tenido valor para ejecutar cosa alguna buena, después que tantas veces tu misericordia y gracia me han solicitado, reprendido, amenazado e inspirado amorosamente. Me pesa, me arrepiento de la ingrata correspondencia e indigna ceguedad con que he resistido incesantemente a tus dulces y divinos llamamientos. Propongo firmemente con tu auxilio, no ser ya rebelde a Ti y seguir en adelante tus tiernas inspiraciones con suma docilidad. Con este fin, alumbra, oh fuente de luz, mi entendimiento, fortalece mi voluntad, purifica mi corazón, arregla todos mis pensamientos, deseos y afectos, y hazme digno de gustar los frutos bienaventurados que tus dones producen en las almas que te poseen. Concédeme las gracias que te pido en esta novena, si han de ser para mayor gloria tuya, y para que yo te vea, ame y alabe sin fin en tu gloria.

Amén.

 

Se reza lo propio de cada día, con su respectiva oración y se termina con las oraciones finales para cada día.

Oraciones finales para cada día de la novena

 

Padrenuestro, Avemaría y Gloria.

Luego las dos siguientes oraciones:

 

Acto de Consagración al Espíritu Santo

De rodillas frente a la gran multitud de testigos celestiales me ofrezco, en alma y cuerpo, a Ti, Eterno Espíritu de Dios. Adoro la brillantez de tu Pureza, la inequívoca precisión de tu Justicia, y el poder de tu Amor. Tú eres la Fuerza y la Luz de mi alma. En Ti yo vivo, me muevo y soy.

 

Deseo no contristarte nunca por la infidelidad a la gracia, y ruego con todo mi corazón apartarme del mínimo pecado contra Ti. Misericordiosamente cuida de mi íntimo pensamiento y concédeme que pueda siempre observar tu Luz, escuchar tu Voz, y seguir las inspiraciones de tu gracia. Yo me aferro a Ti y me entrego a Ti y te pido, por tu compasión, que me cuides en mi debilidad.

 

Sosteniendo los pies traspasados de Jesús y viendo sus Cinco Llagas, y confiando en su Preciosa Sangre y adorando su Costado y su Corazón Abierto, te imploro, Adorable Espíritu, Ayuda de mi enfermedad, manténme en tu gracia, que nunca peque contra Ti. Dame la gracia, oh Espíritu Santo, Espíritu del Padre y del Hijo, de decirte siempre que sí en todo tiempo y lugar. “¡Habla, Señor, que tu siervo escucha!”. Amén.

 

Oración por los siete dones del Espíritu Santo

¡Oh, Señor Jesucristo!, que antes de ascender al cielo prometiste enviar al Espíritu Santo para completar tu obra en las almas de tus Apóstoles y discípulos, dígnate concederme el mismo Espíritu Santo para que Él perfeccione en mi alma la obra de tu gracia y de tu amor.

 

Concédeme el Espíritu de Sabiduría para que pueda despreciar las cosas perecederas de este mundo y aspirar sólo a las cosas que son eternas; el Espíritu de Entendimiento para iluminar mi mente con la luz de tu divina verdad; Espíritu de Ciencia para que pueda conocer a Dios y conocerme a mí mismo y crecer en la perfección de la ciencia de los santos; el Espíritu de Consejo para que pueda siempre elegir el camino más seguro para agradar a Dios y ganar el Cielo; el Espíritu de Piedad para que pueda encontrar el servicio a Dios dulce y amable; el Espíritu de Fortaleza para que pueda llevar mi cruz contigo y sobrellevar con coraje todos los obstáculos que se opongan a mi salvación; y el Espíritu de Temor de Dios para que pueda estar lleno de reverencia amorosa hacia Dios y que tema en cualquier modo disgustarlo.

 

Márcame, amado Señor, con la señal de tus verdaderos discípulos y anímame en todas las cosas con tu Espíritu. Amén.


Día 1

Oración

Omnipotente y eterno Dios, que has condescendido para regenerarnos con el agua y el Espíritu Santo, y nos has dado el perdón de todos los pecados, permite enviar del cielo sobre nosotros los siete Dones de tu Espíritu, el Espíritu de Sabiduría y de Entendimiento, el Espíritu de Ciencia y Consejo, el Espíritu de Piedad y Fortaleza, y llénanos con el Espíritu del Santo Temor. Amén.

Día 2

Oración

Ven, ¡oh bendito Espíritu de Santo Temor! penetra en lo más íntimo de mi corazón, que te tenga, mi Señor y Dios, ante mi rostro para siempre, ayúdame a huir de todas las cosas que te puedan ofender y hazme merecedor ante los ojos puros de tu divina Majestad en el Cielo, donde Tú vives y reinas en unidad de la siempre Bendita Trinidad, Dios que no tiene fin. Amén.

Día 3

Oración

Ven, ¡oh Espíritu de Fortaleza! alza mi alma en tiempo de turbación y adversidad, sostiene mis esfuerzos de santidad, fortalece mi debilidad, dame valor contra todos los asaltos de mis enemigos, que nunca sea yo confundido y me separe de Ti, oh mi Dios y mi máximo Bien. Amén.


Día 4

Oración

Ven, ¡oh Bendito Espíritu de Piedad! toma posesión de mi corazón. Enciende dentro mío tal amor por Dios que encuentre satisfacción sólo en su servicio, y por amor a Él me someta amorosamente a toda legítima autoridad. Amén.

Día 5

Oración

Ven, ¡oh Bendito Espíritu de Consejo!, ayúdame y guíame en todos mis caminos para que siempre haga tu Santa Voluntad. Inclina mi corazón a aquello que es bueno, apártame de todo lo que es malo y dirígeme por el sendero recto de tus Mandamientos a la meta de la vida eterna que yo anhelo. Amén.

Día 6

Oración

Ven, ¡oh Bendito Espíritu de Ciencia! y concédeme que pueda percibir la voluntad del Padre; muéstrame la nulidad de las cosas de la tierra, que tenga idea de su vanidad y las use sólo para tu gloria y mi propia salvación, siempre por encima de ellas mirándote a Ti y tus premios eternos. Amén.


Día 7

Oración

Ven, ¡oh Espíritu de Entendimiento! e ilumina nuestras mentes, que podamos conocer y creer en todos los misterios de la salvación, y que por fin podamos merecer ver la eterna luz en la Luz, y en la Luz de la Gloria tener una clara visión de Ti y del Padre y del Hijo. Amén.

Día 8

Oración

Ven ¡Oh Espíritu Santo! y revela a mi alma los misterios de las cosas celestiales, su enorme grandeza, poder y belleza. Enséñame a amarlas sobre todo y por encima de todos los gozos pasajeros y las satisfacciones de la tierra. Ayúdame a conseguirlas y a poseerlas para siempre. Amén.

Día 9

Oración

Ven, ¡oh Divino Espíritu!, llena mi corazón con tus frutos celestiales: caridad, gozo, paz, paciencia, mansedumbre, bondad, benignidad, longanimidad, fe, modestia, templanza, castidad. Que nunca esté yo cansado en el servicio de Dios sino que, por continua y fiel sumisión a tu inspiración, merezca estar eternamente unido contigo, en el amor del Padre y del Hijo. Amén.