Novena al Divino Niño en Navidad

Oraciones Iniciales para todos los días

 

Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amaste  a los hombres, que les diste en tu Hijo la mejor prenda de tu amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen, naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio. Yo, en nombre de todos los mortales, te doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él te ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de tu Hijo humanado, suplicándote por sus divinos méritos y por las incomodidades con que nació en un pesebre, que dispongas nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno, para que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén. 

 

Se reza el Gloria

 

Antes de todos los tiempos, el Verbo reposaba desde siempre en el seno de su Padre, en los más alto de los cielos; Él fue la causa, a la par que el modelo de toda la creación. En esas profundidades de la incalculable eternidad, permanecía el que iba a encarnarse y nacer como el Niño Jesús. Permanecía ya inalterable y apacible antes de que se dignara bajar a la tierra y tomara visiblemente posesión de la gruta de Belén. Allí es donde debemos buscar sus principios que jamás han comenzado. De allí debemos datar la genealogía del Eterno, que no tiene antepasados, y con- templar la vida de complacencia infinita que allí llevaba.

 

La vida del Verbo Eterno, en el seno de su Padre, era una vida maravillosa; y sin embargo, ¡misterio sublime! busca otra morada, aunque sin dejar la Eterna. Ahora busca una mansión creada. No era porque en su mansión eterna faltase algo a su infinita felicidad, sino porque su Misericordia inagotable anhelaba la redención y la salvación del género humano, que sin Él no podría verificarse.

 Oraciones finales para todos los días

 

Se reza un Avemaría y se continúa:

 

 A la Santísima Virgen 

 

Soberana Virgen María que por tus grandes virtudes y especialmente por tu humildad, mereciste que todo un Dios te escogiese como Madre suya, te suplico que Tú misma prepares y dispongas mi alma y la de todos los que en este tiempo hicieren esta novena, para el nacimiento espiritual de tu adorado Hijo.

 

¡Oh Dulcsima Madre! Comuncame algo del profundo recogimiento y divina ternura con que le aguardaste T, para que nos hagas menos indignos de verle, amarle, adorarle por toda la eternidad. Amén.

 

A San José

¡Oh Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! infinitas gracias doy a Dios porque te escogió para tan altos ministerios y te adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza; te ruego, por el amor que tuviste al Divino Niño, me abraces en fervorosos deseos de verle, y recibirle sacramentalmente, mientras en su divina esencia tú ya le ves y le gozas en el cielo. Amén.

 

 

Se reza un Padrenuestro y se continúa con la siguiente oración

 

Aspiraciones para la venida del Niño Jesús

Dulce Jesús mío,

mi niño dorado,

¡ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!

 

¡Oh Sapiencia suma

del Dios soberano

que al nivel de un niño

te hallas rebajado!

¡Oh Divino Infante,

ven para enseñarnos

la prudencia que hace

verdaderos sabios!

 ¡Ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!

 

¡Oh raz sagrada

de Jesé que en lo alto

presentas al orbe

tu fragante nardo!

¡Dulcsimo Nio

que has sido llamado

“Lirio de los valles

Bella flor del campo”

¡ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!

 

¡Oh lumbre de oriente,

Sol de eternos rayos,

que entre las tinieblas

tu esplendor veamos!

¡Nio tan precioso

dicha del cristiano,

luzca la sonrisa

de tus dulces labios!

¡ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!

 

Do su Niño vean

en tiempo cercano!

¡Ven que ya Jos,

con anhelo sacro

se dispone a hacerse

de tu amor sagrario!

Rey de las naciones

Emmanuel preclaro,

de Israel anhelo,

Pastor del rebaño!

¡Nio que apacientas

Con suave cayado,

Ya la oveja arisca,

Ya el cordero manso!

¡ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!

 

¡branse los cielos

y llueva de lo alto

bienhechor rocío,

como riego santo!

¡Ven hermoso Nio!

¡Ven Dios humanado!

luce, hermosa estrella,

brota flor del campo!

¡ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!

 

¡Del dbil auxilio,

del doliente amparo

consuelo del triste,

luz del desterrado! 

Vida de mi vida,

mi sueño adorado

mi constante amigo,

mi divino hermano!

¡Ven que ya Mara

previene sus brazos

¡Del dbil auxilio,

del doliente amparo

consuelo del triste,

luz del desterrado!

Vida de mi vida,

mi sueño adorado

mi constante amigo,

mi divino hermano!

¡ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!

 

¡Ven ante mis ojos

de Ti enamorados,

bese ya tus plantas

bese ya tus manos!

Prosternado en tierra

te tiendo los brazos,

y aún más que mis frases

te dice mi llanto.

¡ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!

 

 

¡Ven Salvador nuestro,

Por quien suspiramos.

¡ven a nuestras almas!

¡ven no tardes tanto!