Apóstoles del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (AICyDIM)


 

 

La rama masculina, religiosa y contemplativa con apostolado a cargo, se conoce como Apóstoles del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia (AICyDIM), nombre inspirado en el misterio revelado por la Santísima Virgen María de Fátima a Sor Lucía y en la revelación de Nuestro Señor a Santa Faustina Kowalska, ambas fiestas aprobadas por la Santa Madre Iglesia e incorporadas en la sagrada liturgia.

 

Está conformada por postulantes, novicios, profesos —que pueden ser temporales o perpetuos—, y sacerdotes. Queda abierta a la posibilidad de vivir vida apostólica misionera, sin dejar su característica de contemplativa; así mismo la rama contemplativa de estricta clausura, cuando se presente la oportunidad y las vocaciones, como también la de vida ermitaña. Porque no queremos limitar la acción de Dios ni cerrarnos a las iniciativas divinas.

 

Postulantes

Los postulantes son varones que se preparan en el Centro de Espiritualidad FRICyDIM para confirmar su vocación y adquirir progresivamente la madurez necesaria para pasar al noviciado y disponerse a la vida religiosa.

 

El postulantado también es un periodo para corroborar la vocación e idoneidad del candidato y completar su formación elemental para el comienzo del noviciado. Su duración máxima es de dos años, admitiendo las excepciones debidas al caso. La edad que deben tener los postulantes es entre 18 y 30 años, aunque pueden darse excepciones que podrá valorar el Superior, con justa causa.


Novicios

Por su parte, el noviciado dura dos años, con las excepciones pertinentes a cada caso. En esta etapa se tendrá particular cuidado de que el novicio sepa, con precisión, en qué consiste la vida religiosa y la vida contemplativa con apostolado a cargo, así como el carisma y la espiritualidad que irán asimilando. Con el noviciado se comienza la vida en la Familia Religiosa y conocerán mejor la vocación divina, particularmente la propia de esta Familia. 

 


Profesos

Finalmente, los profesos son aquellos novicios que profesan votos temporales o perpetuos de: 1) Pobreza; 2) Castidad; 3) Obediencia; 4) pertenencia exclusiva, filiación servicio y reparación a la Santísima Virgen María bajo la advocación del Inmaculado Corazón de María, en orden a su “triunfo definitivo” según lo revelado en las apariciones de Fátima; y, 5) plena y ciega confianza en la entrañable e infinita Misericordia de Jesucristo en todas las circunstancias de la vida.


Los profesos profundizan más sobre lo que es portar el hábito religioso, el cual es signo de consagración, de pobreza y de pertenencia a una determinada familia religiosa. Su uso les recuerda la presencia constante de la Santísima Virgen María en cada uno de sus actos. El Señor los ha revestido, por lo que debe llevarse con dignidad y profundo gozo en el alma, pues su sola presencia es elocuente y muchas veces, causa de conversión de los pecadores. 

 

El hábito religioso es azul en honor de la Santísima Virgen María con un escapulario también en su honor, así como un cordón blanco franciscano que recuerda la paternidad espiritual del Padre Pío y en el pecho un medallón inspirado en el escudo de la familia que dice Apóstoles del Inmaculado Corazón y la Divina Misericordia.

 

El cordón que les ciñe recuerda también el celo con el que deben cumplir la voluntad de Dios y los votos que realizan, porque son prenda de salvación eterna. El Santo Rosario los une al Inmaculado Corazón de María como cordón umbilical, signo vital de unión a nuestra Santísima Madre y como defensa contra los ataques del enemigo. El Escapulario nos reviste de María y como señal de la protección y amparo materno del Inmaculado Corazón. Ella es nuestro refugio y el camino que nos conduce a Dios.

 

Al profesar los votos, cada religioso recibe las Constituciones, las cuales indican el camino que han elegido seguir, el cómo Dios los ha llamado a ser santos, lo que deben hacer y el cómo vivir su vida deseando siempre la perfección de la Vida Religiosa.

Retiros Vocacionales


Les prometo la salvación y serán queridas de Dios estas almas como flores puestas por mí para adornar su Trono”.

Estos ejercicios espirituales de San Ignacio, son en total silencio, permiten entrar en sintonía con Dios con mayor profundidad y estar con él en íntima meditación y recogimiento. Se realizan ejercicios que ayudan a la oración, meditación, contemplación y discernimiento. Es conveniente el hacer un poco de penitencia esos días, un poco de ayuno o sacrificarse con sus cosas personales o comodidades.

 

Dice San Ignacio que hay que entrar a estos ejercicios con un profundo deseo de cambiar de vida y comenzar una sincera vida de santidad.  San Ignacio hizo eso y lo escribió con detalles para que otros hicieran lo mismo.  No podemos dudar de la santidad y entrega de este gran santo de la Iglesia. La cantidad de santos que han hecho estos ejercicios espirituales, son innumerables.

 

 

Para mayores informes y preguntas sobre este retiro, favor de dirigirse con el encargado de vocacional de los Apóstoles: 

 

Hermano Juan Pablo

Correo: apostolesfricydim@gmail.com

Teléfono: 01 (961) 146 6023, Ext. 2, opción 1

Tuxtla Gutiérrez Chiapas