CONSAGRACIONES

"Devoción" viene de la palabra latina devovere: dedicarse, consagrarse así mismo a una persona amada. La devoción hacia Dios es la más alta expresión de nuestro amor. "Amarás a Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu espíritu, con todas tus fuerzas": Diliges Dominum Deum tuum ex TOTO corde tuo, et ex TOTA anima tua, et ex TOTA mente tua. Ese totus  marca la devoción: amar a Dios con toda la persona, si reservarse nada, sin cesar, amarla hasta el punto de consagrarse a su servicio con prontitud y facilidad, tal es la devoción en general; y así entendida, la devoción constituye la perfección: porque ella es la flor misma de la caridad.

Consagración al Inmaculado Corazón de María

"A quien abrazare esta devoción le prometo la salvación y serán amadas de Dios estas almas, como flores puestas por Mí para adornar su trono" 

Palabras de la Virgen de Fátima a los pastorcitos el 13 de junio de 1917, de las Memorias de Lucía

 

Como Familia Religiosa estamos al Servicio de ese Triunfo del Inmaculado Corazón de María. Que a nuestro juicio consistirá en la apertura de los corazones de los hombres a la infinita Misericordia de Dios. Y buscamos que las personas se consagren a ese Inmaculado Corazón como quiere Jesús y se le tenga devoción; que se rece el Santo Rosario diariamente, si es posible en familia. Y se hagan penitencias y reparaciones. Que se rece por la conversión de los pecadores. 

 Extracto de lo estatutos FRICYDIM 

Consagración a la Divina Misericordia

“Estos dos rayos salieron de las profundidades de mi tierna Misericordia, cuando mi corazón agonizado fue abierto por la lanza en la Cruz”

Diario de santa Faustina, 299

 

La misericordia es la mirada amorosa de Dios, llena de compasión, quien gratuitamente la dirige a su criatura, a su miseria, viene en su ayuda, anula esa miseria de su corazón. Por eso la misericordia nace, vive, se nutre y se manifiesta como perdón y ternura que abrazan.

 

“Ésta es la verdadera riqueza de la misericordia de Dios, que incluso cuando no la hemos buscado, la misericordia se nos ha revelado por propia iniciativa”

Consagración a San Pío de Pietrelcina

"Al final de los tiempos me pondré en la puerta del paraíso y no entraré hasta que no haya entrado el último de mis hijos."

"Amo a mis hijos espirituales tanto como a mi alma y aún más."

San Pío de Pietrelcina