Somos un grupo integrado por adolescentes que desean conocer y vivir la espiritualidad de nuestra Familia Religiosa y compartir la alegría de la fe y el amor de Dios, a través del amor a la Santísima Virgen María, a Jesús sacramentado y al prójimo, manifestado en la oración, el sacrificio, las obras de misericordia y actividades fraternas recreativas.

¿Por qué Misioneros del Corazón de María?


 

Porque queremos tener siempre presente el llamado que Dios nos hace a ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda creatura. Porque sabemos que este mandato no fue exclusivo para los Apóstoles, sino que se extiende a todo cristiano. En efecto, «en virtud del Bautismo recibido, cada miembro del Pueblo de Dios se ha convertido en discípulo misionero» (Cfr. Mt 28,19). Y como tal, es llamado «a ofrecer a los demás el testimonio explícito del amor salvífico del Señor»

 

Somos conscientes de nuestras muchas imperfecciones y de que nuestra preparación apenas inicia. Pero, por otra parte, afirmamos que nuestras imperfecciones no deben ser una excusa, sino un estímulo constante para seguir creciendo; y que «si uno de verdad ha hecho una experiencia del amor de Dios que lo salva, no necesita mucho tiempo de preparación para salir a anunciarlo. Todo cristiano es misionero en la medida en que se ha encontrado con el amor de Dios en Cristo Jesús».

 

Señalamos, no obstante, que para que la misión tenga un alcance universal no es necesario realizar gestas heroicas o aventurarse a lugares desconocidos, pues basta el amor, por el que, junto a santa Teresita, podemos ser todo y superar toda frontera. 

 

En cuanto a la preposición de, en sus acepciones más comunes, puede indicar propiedad, posesión o pertenencia, así como la procedencia de las personas. Y es precisamente esto lo que queremos expresar al llamarnos «del Corazón de María»: Que al Corazón de María pertenecemos y que del Corazón de María procedemos.

 

Nótese que nos referimos a la Santísima Virgen María en su advocación de «Corazón de María». La razón está en que el corazón, además de representar la totalidad del individuo, evoca lo más íntimo que hay en él. Así, queremos reflejar la estrecha relación que han de guardar los misioneros con su madre y señora, la Bienaventurada Virgen María.

Un poco de historia para contextualizar nuestro apostolado

En 1917, la Santísima Virgen María se apareció a tres pastorcitos de Fátima, para exhortarlos a rezar y hacer penitencia en reparación de los pecados y para alcanzar la conversión de los pecadores y la paz para el mundo.

 

La Santísima Virgen María no eligió a los que recibirían su mensaje entre los poderosos, entre los sabios o entre los mejor preparados espiritualmente. Ella se dirigió a tres niños ignorantes y de alma imperfecta, pero cándida y sencilla; quienes, para sorpresa y confusión de los que juzgan con criterios humanos, comprendieron y vivieron perfectamente lo que aquella «Señora tan bonita» les mostró, consagrando sus vidas al servicio de su Inmaculado Corazón. Y así, dieron siempre testimonio del ofrecimiento que una vez hicieron de ellos mismos a Dios.

 

Nuestra Familia religiosa, que está al servicio del Triunfo del Inmaculado Corazón de María como de alguna manera lo estuvieron los tres pastorcitos, no quiere perder ninguna oportunidad para dar a conocer el mensaje de Fátima, invitación y escuela de salvación que, como dijo san Juan Pablo II «en su núcleo fundamental, es el llamado a la conversión y a la penitencia, como en el Evangelio».

 


Somos conscientes de que, hoy en día, nuestra sociedad está animada por un ambiente de indiferencia y hostilidad ante todo lo que nos remita a Dios. Y sabemos que los adolescentes son el blanco en el que más fácilmente puede acertar el espíritu del mundo, que no es otro que el espíritu del Maligno, con sus dardos de cizaña.

 

Por todo lo anterior, vemos la necesidad de llevar el mensaje de Fátima también a los adolescentes que tienen contacto con nuestra Familia, para que así se adentren en el Inmaculado Corazón de María, refugio seguro frente a las asechanzas del mal y camino certero que conduce al Corazón Misericordioso de Jesús.

 

 

Consideramos también la necesidad de procurar un espacio en el que los adolescentes lleven una sólida formación doctrinal y espiritual, y a la par encuentren un campo fértil en el que cultiven la vocación a la que Dios los ha llamado a través de nuestra espiritualidad.


¿Quiénes pueden formar parte de Misioneros del Corazón de María?

Cualquier adolescente entre 11 y 15 años de edad que desee responder al llamado que Dios nos hace a la santidad, desde la espiritualidad de nuestra Familia religiosa.


Santo Patronos


Santa Teresita del Niño Jesús

San Juan Evangelista


Además de los santos patronos, nuestros santos modelos son:  

  • Santos Francisco y Jacinta Marto.
  • Sierva de Dios sor Lucía de Jesús y del Inmaculado Corazón de María.
  • San Juan Pablo II.
  • San Juan Bosco.
  • Santo Domingo Savio.
  • San José Sánchez del Río.
  • Santa María Goretti.
  • Beata Laura Vicuña.
  • Beato Giorgio Frassati.

 

Actividades


«¡Si yo pudiese meter en el corazón de todo el mundo el fuego que tengo dentro de mi pecho,

quemándome y haciéndome amar tanto al Corazón de Jesús y al Corazón de María!».

 

Santa Jacinta Marto

 

 

Con el fin de brindarles un espacio para que aprovechen el tiempo los adolescentes que acompañan a sus padres a los cursos que se imparten en Casa Belén los días viernes, los miembros de Misioneros del Corazón de María se reúnen en estos días de 7 a 9 de la noche para preparar apostolado y cultivar el espíritu.

 

De manera ordinaria, excepto los días de misión, retiro o vacación, el grupo de Misioneros del Corazón de María se reúne los días sábado de 4 a 6 de la tarde. Cada sesión se inicia con una ración se desarrolla un tema sobre nuestra espiritualidad, se organizan misiones, se evalúa la virtud que se trabajó durante la semana previa y se expone la virtud que se trabajará durante la siguiente semana y el modo de hacerlo; se realizan dinámicas y se concluye con una oración.

 

Como parte del apostolado se trabaja en la elaboración de periódicos murales, pequeñas representaciones teatrales, galerías, entre otros. Particularmente, las misiones que se organizan consisten en la práctica de las obras de misericordia, tanto corporal como espiritual. Por lo tanto, las misiones tendrán dos dimensiones: una individual y otra grupal.

 

  • Individual: Es en la vida cotidiana, sobre todo, donde los Misioneros del Corazón de María buscarán asemejarse a Jesús de la Divina Misericordia, siendo misericordiosos con sus prójimos y buscando siempre la gloria de Dios en cada una de sus acciones cotidianas, viviendo con plena confianza en Jesús misericordioso.
  • Grupal: Para incentivarlos a continuar en este camino, se programarán durante el año algunas actividades en las que, en grupo, puedan manifestar la Misericordia de Dios. Para estas actividades se han pensado en lugares como los orfanatos, hospitales, asilos y cementerios. Tomando antes de cada obra de misericordia a realizar la preparación pertinente para su formación y para que puedan llevar realmente el mensaje del amor de la Santísima Virgen y de Jesús misericordioso a sus queridos hijos.

Otro aspecto fundamental de este apostolado son los retiros. Al menos una vez cada dos meses, los Misioneros del Corazón de María viven una experiencia de retiro en nuestro centro de espiritualidad, con el fin de fortalecerse en su vida de fe, en el encuentro con Dios y sus hermanos de grupo.

 

Es importante apuntar que la formación de los Misioneros del Corazón de María no se limita a los momentos de contacto con nuestra Familia, sino que se extiende a sus hogares, escuelas, lugares de trabajo y de esparcimiento. A la formación en estas circunstancias, que se convierte en autoformación, le llamamos «trabajo en casa».

 

La frecuencia en la recepción de los sacramentos, la oración y la práctica de la penitencia, de las virtudes y de las obras de misericordia son el termómetro que asegura que haya frutos del trabajo en casa. Por esto, cada Misionero del Corazón de María tendrá un cuadernillo donde irá evaluando todos estos puntos, llevando, de este modo, un control de su formación, a fin de no decaer en el trabajo personal, sobre todo de las virtudes que se ven en las sesiones del grupo. Este cuadernillo, además, hará las veces de un diario espiritual adaptado a su edad y necesidades particulares.

 

Todas las actividades de Misioneros del Corazón de María se compartirán con sus familias, pues queremos fomentar el crecimiento espiritual de la familia entera del adolescente. Por tal motivo, los padres podrán acompañar a sus hijos en algunas actividades y estarán al tanto de la formación de sus hijos para darles seguimiento en casa.

 

De esta manera, todas las actividades de nuestro apostolado están orientadas a formar en nuestros adolescentes el carisma y la espiritualidad de nuestra Familia para que lleguen a amar de tal manera a Jesús y a María, que en su compañía las personas reconozcan una luz que ilumine sus caminos y esa sal que da sentido a su peregrinar (Cfr. Mt 5, 13-14) o, en otras palabras, para que lleguen a ser santos. 

 

Como parte de las actividades, los integrantes de este apostolado se preparan para gustar de rezar el santo Rosario y la Coronilla de la Misericordia; trabajar en las virtudes propias de su condición de vida; practicar obras de misericordia personalmente y como grupo; estrechar entre ellos lazos de fraternidad; involucrar a sus familias en su caminar a la santidad y consagrare al Inmaculado Corazón, a la Divina Misericordia y como hijos espirituales de Padre Pío. 

Finalmente, el uniforme de Misioneros del Corazón de María es camisa blanca tipo polo con el logo del apostolado y el escudo de Fricydim y pantalón de mezclilla.

 

Nuestro Logo

 

El Corazón Inmaculado es el elemento principal del logotipo, pues nos recuerda que su triunfo consiste en un fino y delicado trabajo desde su interior en el corazón de cada uno de sus hijos, y queremos que disponga de manera especial nuestros corazones a la infinita misericordia de su amado hijo Jesús en una auténtica y sincera conversión.

 

 

Los rayos de luz que salen del Corazón nos recuerdan cómo Jesucristo nuestro señor y redentor, sale del corazón de María como luz del mundo en su morada predilecta. Pues el Verbo “resplandor de la luz eterna” (Sab.3, 26) refleja la bondad del Padre cuya esencia es amor, y se ha revestido de carne por amor en el seno de María. Y de este hombre irradian purísimos rayos en toda alma de buena voluntad. Estando nosotros en ese corazón seguimos más perfectamente a su Hijo.

 

La sombra azul detrás del Corazón Inmaculado nos recuerda que caminamos bajo la sombra del Altísimo, que es el Espíritu Santo, pues la obra que se le atribuye tanto en la Iglesia como en las almas, es la de conducir a su fin, a su perfección última, la incesante tarea de la santificación. Por eso anhelamos la santidad y que por medio del Espíritu Santo seamos conducidos progresivamente a la plena configuración con Cristo y que podamos reflejar en nosotros mismos esa luz que es Cristo.

 

El camino y las pisadas que dibujan la primera "s" de misioneros representa nuestro peregrinar terreno, en camino hacia Cristo por medio de María. Simboliza también la huella de María y la alegría del amor de Dios que queremos dejar en los corazones de todo aquel que se cruce por nuestro caminar. Los Misioneros del Corazón de María estamos ansiosos de llevar almas a Dios, y las huellas representan ese camino de oración, sacrificio y amor por la Santísima Trinidad, la Virgen María y las almas.

Obra de teatro guiñol Spahnlandia